26 mayo 2017

La bombilla del baño

Después de años de leal servicio la bombilla del baño ha optado por fundirse.
A mí realmente me da igual porque hace años (4) que no me miro en el espejo de casa más que para hacerme selfies, pero a Nena-chan lo de hacer pipí a oscuras como que no le parecía lo mismo.
Que tiene 4 años. Mea más tranquila si no tiene que poner el culete en un agujero negro.
ZaraJota cambió la bombilla y por una vez no rompió el plafón y yo se lo agradezco mucho, porque estoy engordando y no me viene bien ir a Ikea a comer perritos.
Al día siguiente Nena-chan descubrió que la bombilla volvía a funcionar.
-Yo creo -me dijo muy seria- que ayer estaba rompida porque me disiste muchas veses "lávate los dieeeeentes, veeeeeenga, lávate los dieeeeentes, que nos tenemos que ir al cooooole".
Me dio mucha penita. Es que jo, desde pequeñitos los culpabilizamos y los responsabilizamos se todo. Si no haces esto, tal. Si no haces eso, cual. Al final, los pobres acaban cargando el peso del mundo sobre sus hombros.
-¿Crees que la luz se ha roto porque no me hiciste caso? -le pregunté, con la lagrimilla colgando.
-Nooo -contestó-: se ha rompido porque eres muy pesada.
Gracias, ya me siento mejor.

21 mayo 2017

La autorización

Una de las cosas que más me gustan en la vida es hacer la declaración de la renta, porque por lo general siempre me sale a devolver, salvo un año que me salió a pagar y me acordé de su fruta madre mogollón.
Pero este año lo tenía todo supercontrolado y pedí la cita superpronto y me fui a la oficina de hacienda supercontenta. 
Todo súper. 
Era una oficina de hacienda en la que no había estado nunca, y eso ya es una novedad porque lo mío con hacienda es un poco como lo mío con urgencias, o sea, frecuente. 
Yo es que soy muy de ganar dinero, declararlo y gastármelo todo en impuestos. 
Total, que entré a la oficina aquella y me quedé esperando junto al control de seguridad de la entrada a que viniera alguien o algo, pero nadie vino, y al final me asomé por el arco y vi a un señor. 
-Pase, pase -me dijo. Y pasé, pero un poco como asustada porque oye, lo mismo soy peligrosa, y estoy pasando sin que me miren el bolso ni nada, que por otra parte me alegro porque llevo medio plátano y lo mismo lo ve por el escáner y se piensa que es un consolador, y vaya, que a mí me da igual lo que piense de mí la gente, pero es que hacienda no es gente, y lo que piense hacienda de uno es superimportante, que luego pasa lo que pasa. 
El señor apuntó mi nombre en una lista. 
-Suba, suba -me dijo, y yo subí. 
Al final de la escalera había otro señor con otra lista. 
-Siéntese que yo la llamo cuando le toque. 
Y me senté. 
Estaba un poco mosca porque si hay algo que les gusta en hacienda es que pidas número. Varias veces, a ser posible. Y luego poner pantallas gigantes en las que llaman a los números aleatoriamente, en plan ahora el A123, luego el B80000, luego el A45, y, cuando crees que ya lo has visto todo, el ABA123/8000/45. Pero en vez de eso teníamos a un señor que se levantaba, gritaba un nombre y al afortunado que le tocaba le decía "pase, pase". 
"Creo que estoy haciendo la renta en 1986", tuiteé. 
En aquel momento me pareció supergracioso. 
Es que estaba teniendo un día super, ya lo que dicho antes, por favor estad atentos que si no yo no puedo. 
Cuando por fin me tocó el turno, me metí en el cubículo agraciado con el "pase, pase" y le dije al señor que lo habitaba:
-Hola, vengo a hacer la declaración. 
Y le puse delante mi dni y encima la fotocopia del dni de ZaraJota. El señor me miró muy serio. 
-Para hacer la declaración necesito la autorización de su marido. 
-Jajajaja, qué gracioso -dije, pensando, estúpidamente, que el señor había leído mi tuit. 
-No es broma. 
-Jajaja, claro, jajaja, autorización de mi marido... 
-Eh... sí. 
-Jajaja, pero usted sabe que Franco ha muerto, ¿verdad? Jajajaja, y que las mujeres tenemos derecho a voto y todo. Jajaja... ¡con lo que me gusta a mí el topless!
El señor estaba cada vez más serio. 
-Señora, entienda usted que necesito la autorización de su marido. 
-Pues no lo entiendo -admito que empezaba a estar un poco acojonada porque oye, primero el Brexit y luego Trump y además me acabo de leer 'El cuento de la criada" y es que ya me lo creo todo, pero lo que más me preocupaba era que lo mismo durante el ratito que me había atocinado en el metro había viajado en el tiempo.  
Saqué el móvil del bolso y le eché un vistazo a la cobertura. 100%. O el 4G iba genial en los 70, o seguía en 2017. O en 2015, por lo menos. 
-Hace siete años que estoy casada, y nunca me ha hecho falta la autorización de mi marido para nada -insistí, tan indignada con el heteropatriarcado falocéntrico opresor recaudatorio que se me olvidó que ZaraJota no me deja usar el microondas, las cerillas o cualquier instrumento afilado sin su autorización previa. Y nunca me la da.  
-Señora -insistió el señor con paciencia infinita-; entienda usted que no puede hacer la declaración de su marido si él no lo autoriza. 
-Ah... -uy uy uy uy uy-. Es que... Eh... yo solo quería hacer la mía. 
-¿Y por qué me da el dni de su marido? 
Por que soy superidiota, oiga usted. 






Pd: Qué vergüenza. Me pongo colorada solo con acordarme. "Franco ha muerto". No sé como no me lanzó la grapadora a la cara...

16 mayo 2017

Día Internacional de la Lavadora 2017

Lavadora, lavadora
eres mi mejor amiga.
Me lavas los uniformes
y les despegas las migas.

Te tragas el edredón
cuando la niña vomita,
resucitas esos bodys
hasta arriba de caquita.

Y cuando llega el invierno
y todo el mundo se abriga
también eres secadora:
todo seco enseguidita.

Lavadora, lavadora
eres mi mejor amiga,
ojalá dures mil años,
que el Gran A'Tuin te bendiga.




M**rd*, odio la app de blogger para móvil. El Día Internacional de la Lavadora no es hasta mañana.
Bueno, qué más da ya.

12 mayo 2017

Eurodisney, parte 5 (lo del culo)

Previously in Lorz...

Mierdaseca me llaman.
Es una expresión que usan en mi pueblo. Ni idea de lo que significa, pero me gusta porque tiene un aire como de haiku.


A ZaraJota le gusta mucho la peli de Aladdin, verbigracia, y total, como estábamos en Eurodisney y Nena-chan ya se había montado en todo lo montable y vimos que había un Meet Aladdin and Friends y pensamos pues venga, vamos.
Luego llegamos allí y resultó que el que estaba era Jafar, que ni es Aladdin ni es Friends, pero mola mucho también, y además había muy poca cola, y nos quedamos.
Lo que pasa es que cuando estaba a punto de tocarnos, el asistente de Jafar nos dijo que iban a hacer un descanso para tomar el té, que perdonadme que os diga que el té será muy de Arabia y lo que tú quieras, pero para un malo queda un poco como de blandurrio, no sé si me explico.
-Jafar volverá en cinco minutos -dijo el asistente. Y pensamos pues venga, esperamos. Y esperamos. Y esperamos. Y esperamos. Más de cinco minutos y más de diez y más de quince y si os digo la verdad yo me había ido, pero teníamos detrás a un grupito de preadolescentes que no paraban de empujarnos, intentar colarse, gritar palabrotas y arrancar plantas, y, francamente, irnos era un poco como ceder ante el chantaje terrorista.
En fin.
Llevábamos como una hora o así cuando volvió el asistente y nos dijo que Jafar se había tenido que quedar peleando con Aladdin, y que no sabían cuándo iba a volver.
-Vaya, que al tío del disfraz le ha dao un chungo -dijo una de las madres de los adolescentes, que llevaban todo el rato ahí, pero no habían podido controlar a sus retoños porque estaban muy ocupadas poniendo verde a otra mamá de su grupo que en ese momento no estaba presente.
-Pues que me traigan el disfraz, que para una mierda de foto lo mismo da.
Ahí ya no pude más y les lancé una mirada furibunda, porque vaya, los adolescentes son adolescentes y no lo pueden evitar los pobres, pero cuando ya tienes una edad se supone que eres capaz de comportarte en público, sobre todo si hay niños delante, en concreto los míos, que no creen que Jafar sea un tío disfrazado sino... bueno, Jafar.
El asistente las ignoró por completo y se fue derecho a Nena-chan.
-Jafar no puede venir -le dijo.
-Pero es que yo quería verlo -pucherito.
-Bueno, ¿qué te parece si en vez de esperar a Jafar te vas a tomar un helado?
Y le dio un cheque regalo de 25 euros.
Nos quedamos mirando aquello con cara de pasmo mientras las señoras de los adolescentes recordaban de pronto que a ellas les hacía muchísima ilusión hacerse una foto con el auténtico Jafar y saltaban sobre el asistente (y su chequera) en plan Walking Dead.
-Darle un cheque a un niño para que no llore -le dije a ZaraJota-: esto es lo más estadounidense que me ha pasado jamás.
Pues nada, que ese día estábamos a 5 ºC y en vez canjear el cheque por helados lo canjeamos por una figurita de acción.
Vale, no, era una muñeca de Frozen. Pero una monísima.
Bien, pues al día siguiente sí que hacía calor y nos animamos a tomarnos el helado.
O, más bien, ZaraJota y yo nos animamos a tomarnos el helado, porque Nena-chan decidió tropezar con absolutamente nada, flotar grácilmente durante unos segundos y caer en toda su longitud, desparramando el helado intacto por las aceras impolutas de Main Street.
-¡¡¡BUAAAAAAAAA!!!
De pronto se materializó a nuestro lado un señor con uniforme de Eurodisney.
-¿Te has hecho daño, bonita?
-¡¡¡BUAAAAAAAAA!!!
-Se te ha caído el helado, pobrecita... Espera, que te doy un cheque para que te den otro.
ZaraJota y yo rechazamos el cheque.
Teníamos nuestros motivos.
Por ejemplo, que somos rematadamente idiotas.
Pero de camino al hotel ZaraJota iba aún más callado de lo habitual.
-Lorz -me dijo al final-, si alguna vez volvemos a Eurodisney... ¿te importaría mucho si empujo a Nena-chan cada vez que nos crucemos con algún empleado?
-Pues a 25 euros el empujón, probablemente no.





Fin





30 abril 2017

Eurodisney, parte 4


Previously in Lorz...
En el aeropuerto ya para las vacaciones de agosto.

Si no tenéis niños pequeños es probable que no sepáis que para los viajes se recomienda llevar 6 pañales por cada niño y día porque el pañal se debe cambiar cada 3-4 horas, tanto si está sucio como si no.
Siguiendo esta lógica, y teniendo en cuenta que a Bebé-kun le cuesta hacer caca, para nuestro primer día en Eurodisney puse cuatro pañales en la mochila, y uno en el culete del niño.
5 pañales para 12 horas.
ZaraJota y Nena-chan se fueron a montarse en cosas (#cosas) y Bebé-kun y yo nos quedamos paseando por Fantasyland, hasta que Bebé-kun descubrió los bancos.
Los bancos de Fantasyland tienen una altura estupenda para ser un niño de 19 meses al que le gusta Subirse y Bajarse de Sitios Una y Otra Vez.
Se subía.
-¡BIEEEEEN! -se aplaudía un poco a sí mismo.
Se bajaba.
-¡BIEEEEEN! -se aplaudía un poco a sí mismo.
Se volvía a subir...
Bueno, lo vais pillando.
Cuando vi que el nene lo tenía todo controlado me senté en un ladito del banco y me relajé.
Ay. Me dije. Qué bonito es esto. Y qué relajante. Y qué limpio está todo, no se ve ni un papel en el suelo. Y... bueno... la verdad es que para lo limpio que está huele un poco como a caca. A caca recién hecha, además. Calentita.
-Bebé-kun, ¿te has hecho caca?
-TÍ. ¡BIEEEEEN!
Nos fuimos al baño y le cambié el pañal. Para cuando salimos ya casi era su hora de comer y Bebé-kun estaba entrando en masa crítica, así que hice una cosa de la que avergüenzo ligeramente.
-Hoy nos vamos a tomar el tarrito a temperatura ambiente, ¿vale?
-¡VALE! ¡BIEEEEEN! -y se aplaudió un poquito, para animarse un poco, digo yo, aunque realmente no era para tanto, vaya, que era puré de calabacín y estábamos a 30 °C; además el aceite de palma conserva el calor estupendamente.
El mejunje aquel le sentó muy bien, tanto que se sentó al sol y se relajó. Mucho. Hasta rebosar el pañal o así.
Me lo llevé al baño y le cambié el pañal, con tan mala suerte que se me cayó uno al lavabo y lo tuve que tirar. 
Solo nos quedaba otro pañal limpio, pero con suerte y un poco de contención igual podíamos aguantar hasta que fuéramos al hotel a dormir la siesta.
Salí del baño y me encontré a ZaraJota y Nena-chan, que venían haciendo eses después de montarse en Dumbo en innumerables ocasiones (2).
-Ay, qué bien me vienes -le dije a ZaraJota-. Coge al niño, que voy a hacer pis.
Cuando salí del baño, otra vez, ZaraJota tenía esa expresión de "acabo de hacer algo responsable" que he aprendido a temer.
-Le he cambiado el pañal al niño.
La espalda me hizo esa cosa que dice Stephen King que le pasa a la gente que tiene mucho miedo.
-¿Se había hecho caca?
-No, es que he pensado que ya llevaba mucho rato con ese.
-¡NOOOOOOOOOO!
-Por cierto, no quedan pañales.
Lloré un poco, pero en bajito, por miedo a que Walt Disney en persona viniera a devolverme la felicidad.
Y luego, me rehice.
A ver.
Son las tres y tenemos que ir a comer o perderemos la reserva.
Bebé-kun solo tiene el pañal que lleva puesto.
Por otra parte hoy ha hecho mucha caca.
Sin duda podemos aguantar hasta después de comer con el pañal que le acabamos de poner, ¿verdad?
Y así nos fuimos a comer con toda mi familia al Auberge du Cendrillon, que para el que no lo sepa es el restaurante donde están todas las princesas, y pasan a saludarte mientras comes, y es muy bonito todo y la gente llora, pero yo no porque tengo dignidad, o la tenía hasta que se nos acercó Blancanieves y Nena-chan la abrazó y a tomar viento la dignidad porque me eché a llorar porque la niña ha tenido etapa Frozen y etapa Rapunzel y etapa Trolls, pero la primera y a la que siempre volvemos es a Blancanieves.

(Aunque por supuesto cuando Blancanieves le preguntó cuál era su princesa favorita, Nena-chan contestó "no lo sabo" y me entraron ganas de lanzarle un zapato)

Acababa de irse Blancanieves y estábamos todos los adultos mirando al techo para hacer como que no llorábamos cuando mi madre dijo:
-Qué bonito es todo, desde luego, cuidan cada detalle. Lo que no me explico es lo mal que huele de vez en cuando.
-Pues yo no he notado nada -dije, y de pronto me llegó un aroma familiar.
Le di a ZaraJota una patada para llamar su atención y luego le dije telepáticamente: "Tenemos un problema".
”¿Has vuelto a tragarte el tenedor por accidente?"
"Dos problemas. Tu hijo se ha hecho caca"
"¿ESE OLOR SALE DE BEBÉ-KUN?"
"¡No grites! Disimula. A ver si aguantamos hasta que hayamos comido"
"¿Con esta peste?"
"Me lo voy a quedar en brazos para que no lo esparza, a ver si nadie se da cuenta"
Y lo cogí en brazos. Pero entonces mi madre dijo:
-Ay, Bebé-kun, así no dejas comer a mamá. Anda, ven conmigo...
No llevaba ni tres segundos con el niño en brazos cuando empezó a olisquearlo.
-Lorz -me dijo-, ¡este niño huele muy mal!
Desde luego es que hay que ver cómo somos: diez minutos con la realeza y ya le empezamos a arrugar la nariz a los pobres.

Continuará...

23 abril 2017

Eurodisney, parte 3

Previously in Lorz...
Eh jodío de ehplicar.

Voy a decir una cosa que me va a traer muchos problemas, pero no puedo ocultaros la verdad ni un minuto más:

soy la más normal de mi familia.

Ya está. Ya lo he dicho.

Mi familia tiene puñetitas de todos los modelos, pero la puñetita más general y compartida es la manía de la puntualidad.
Bueno, puntualidad. 
Ser puntual es llegar a la hora que toca.
Para mi familia ser puntual es llegar un cuarto de hora antes, media hora antes para ir con un poco de margen. De hecho, si vas una hora antes, mejor, que siempre te puede surgir cualquier imprevisto.
Cuando estamos por separado todavía somos capaces de disimular la tarita, pero cuando estamos juntos nos retroalimentamos y alcanzamos dimensiones épicas.
Por suerte, casi nunca estamos todos juntos.
Pero claro...


FLASHBACK...

-Todos, Lorz. Nos vamos a Eurodisney TODOS.

FLASHFORWARD...

La neurosis colectiva empezó varias semanas antes de la hora prevista de embarque, pero os voy ahorrar los detalles para que no tengáis pruebas contra nosotros el día que decidan internarnos en un centro especial. 
El vuelo salía a las 8:45 de la fruta mañana de un fruto sábado, y calculé que con salir de casa a las 6:00 era más que suficiente. Vaya, que el aeropuerto está a escasos 20 minutos de casa, y a esas horas ni hay tráfico ni nada, pero bueno, mi idea era llegar, pasar el control, y sentarme a dar tetica tranquilamente frente a la puerta de embarque.
Pero la víspera mi familia alcanzó el punto crítico.
Antes de nada, un poco de contexto.
Me había levando a las 6:00, había llevado a los niños al colegio y me había ido a trabajar. Llevaba toda la tarde intentando encajar el equipaje de cuatro personas (peor: de tres personas y un bebé) en una única maleta (spoiler: no lo conseguí), planchando cositas de última hora, intentando recordar si llevaba todo lo que necesitaba o no. Eran las nueve de la noche, no habíamos cenado, y los niños estaban que se subían por las paredes.
Y entonces mi madre llamó por teléfono.
-Filla -me dijo-, que llevo ya un rato sentada en el sofá con el abrigo puesto.
-¿Vas a montar una granja de pollos?
-No, es para irme ya al aeropuerto.
Jo. Me gustan los pollos.
-¿YA?
-Sí, es que tu hermano dice que deberíamos estar allí a las 6. Y claro, para estar allí a las 6 hay que salir de casa por lo menos a las 4, y para salir a las 4 yo tengo que levantarme por lo menos a la 1, y he pensado que mira, que ni me acuesto.
-Vale, ¿por qué llevas el abrigo puesto?
Que estamos a treinta grados, por el amor de dios.
-Porque he mirado la previsión del tiempo para los próximo diez días, y el martes va a refrescar.
-Claro. Bueno, rebobinemos un poco: ¿que mi hermano ha dicho QUÉ?
Hermano Mediano ha estado en Finlandia, Islandia, Japón y China, en esta última varias veces. Cualquiera diría que a estas alturas ya se habría acostumbrado a todo el tema de los horarios y los aeropuertos.
Sí, cualquiera lo diría.
Pero yo no.
-Que tenemos que estar allí por los menos dos horas antes del vuelo, y como el vuelo sale a las 8...
-¡El vuelo sale a las 8:45!
-Pero la hora de embarque es a las 8:15, así que tenemos que estar allí como mínimo a las 6 y claro, ¡es que es prácticamente hora de salir ya!
Lo primero que pensé es que mi madre se había vuelto loca de pronto. Luego me lo replanteé y me dije que bueno, igual tan de pronto no era.
Pero no se trataba de eso. A mí me daba pánico pensar que iba a pasar tres horas en el aeropuerto, con todo cerrado, nada que hacer, dos niños pequeños, mis padres, mis hermanos y ZaraJota drogado (esa historia para otro día...). Tenía que encontrar la forma de poner un poco de sensatez pero claro, la sensatez no es mi fuerte.
Por eso recurrí a una autoridad superior.
-Pero vamos a ver... ¿padre qué opina de todo esto?
-¿Tu padre? ¡Hace una semana que salió para el aeropuerto!

Estamos apañados.

continuará...

17 abril 2017

Eurodisney, parte 2

Previously in Lorz...
Cuando ahorremoh un poquillo-o-o.


La verdad es que mis padres no habían ahorrao un poquillo, como demuestra el hecho de que nos íbamos ocho personas, cuatro días, a pensión completa, a uno de los mejores hoteles, y que después no nos han dejado pagar ni un café.
Para ser justos, mi madre me dejó pagarle un café. 
1,35 €. 
Ahora que lo pienso, también quiso un croasán para acompañar. 
Otro 1,95 €
Es que mi madre siempre ha sido muy de abusar. 
Mi padre solo puso una condición.
-A mí darme de comer bien.
-Bueno, con el paquete que has contratado tenemos acceso a muy buenos restaurantes; la única pega es que hay que reservar con mucha antelación.
-Pues ocúpate tú, que entiendes de estas cosas.
Me quedé un poco perpleja. ¿De qué cosas? ¿De comer? ¿De restaurantes? ¿De reservar?
Pero bueno, ya que nos íbamos a Eurodisney totalmente por la cara tampoco me iba a negar a hacer unas llamadas.
El teléfono de reservas de Eurodisney te da la opción de atenderte en varios idiomas, entre ellos el castellano.
-Qué bien -pensé, pulsando la opción "castellano".
-Bon jour.
-La p*t*.
-Ah, ¿espagnol?
-Oui. Sí. Yo qué sé.
-Si pguefiegue le puedoo atendeg en espaniol.
-Sí, por favor. Quiero hacer una reserva para el restaurante de las princesas... eh... ¿le Auberge du Cendrillon?
-Oui. ¿Cuantas pegsonas?
-Seis adultos, una niña, un bebé.
-Ocho pegsonas. Paga senag está todo completo-o. Paga comeg tenemos hueco-o a las 11:30. Nada má-ás.
-¡Si queda más de un mes!
-Son muy populague-es, las pguinsesa-as. Espegue-e, tenemos otgo-o hueco a las 15:30.
Estimado dios, si existes, que le pase algo bueno a la familia que decidió anular su reserva en ese preciso momento. Gracias.
-¡Ese! ¡Me lo quedo! Es un poco tag... tarde pero me da igual.
-Es una hora muy espaniola para comeg, jijiji...
-Y queremos una tarta de cumpleaños.
-Pegfecto, ¿qué eda-ad tiene el niño-o?
-Um... sesenta.
-¡Pegfecto-o! Nos gustan los niño-os de todas las edade-es!

Me quedé tan contenta con mi reserva, pero pasados unos días volví a llamar.
No es porque tenga toc y haya llamado unas sesenta veces a confirmar que todo esté correcto, ¿eh?
Es que tardé un poco en cuadrar el planning.
Y además tengo toc.
Pero esta vez la llamada fue un poco diferente.
-Buenoh díah, soy Hosé Cal·los.
Hace poco he leído un libro que decía que el catalán es el único idioma europeo que utiliza la l geminada. Falso: el gaditano la usa continuamente.
-Eh... hola... ¿es el teléfono de reservas de Eurodisney?
-Claro, mujeh.
-Eh... Quiero hacer una reserva para Chez Rémy.
-¿Cuántoh soih?
-Seis adultos, una niña, un bebé.
-A mí dime los culoh que tengo que sentar.
-Eh... -yo no sabía que en Eurodisney se podía tener culo-, um... ocho.
-Ocho. Ehtoy viendo que tieneh una reserva pal Auberch du Sendrillón, con tarta de cumpleañoh.
-Sí.
Miarma.
-Pueh te cuento: aquí tieneh apuntao que quiereh la tarta de fresa y nata.
-Sí.
Albergaba la esperanza de que la nata fuera en realidad chantilly. Por las risas.
-Eh que ahora tenemos también la tarta del veintisinco aniversario.
-Ah, genial. Y ¿cómo es?
-Pueh la verdad, eh mu jodío de ehplicar.
Parece la tarta ideal para mi familia, sí.

continuará...



La jodía tarta.